jueves, 25 de junio de 2009

... y vos?... sos...

"Buen día... La clase de hoy se llama "Tipos de fuego". Los tipos de fuego bla, bla, bla, bla.... Miremos ahora estas filminas, en las misma observaran bla, bla, bla, bla... Bien, ahora les entrego el exámen, tiene 45 minutos para hacerlo, por favor guarden silencio y no se copien.... y fin de la clase. Chau, hasta luego."
¿Cuántas veces te encontraste con este formato rígido conformado por Instructor "parlanchin" + Alumno "solo oídos"?. Tal vez varias, ojalá nunca.
¿Qué es lo más aconsejable?, para el Instructor-Docente darse a conocer, tomarse los minutos iniciales de la clase para "mostrarse": de donde es, que hace, sus gustos, lo que no le gusta, que objetivos tiene (tanto en lo personal como en lo bomberil).
Y ello es tan importante como saber quién es cada uno de sus alumnos, que experiencia tiene, que espera aprender, que experiencia tiene para aportar. No es lo mismo interrogar a un Alumno expresando "a ver vos" que llamándolo por su nombre, la acción-reacción que provoca es totalmente distinta.
Y no debemos temer, como Instructores-Docentes, que esa mayor y mejor relación con los Alumnos vayan en detrimento de la clase, todo lo contrario, la enriquece.
Rescatemos los valores, el respeto no se impone sino que se inculca a través del ejemplo, si el Instructor-Docente sabe ubicarse en su debido lugar el Alumno desarrollará su rol, precisamente, de alumno sin ningún prejuicio, sin necesidad de sentarse siempre atrás, con participación y compromiso.Por ello, tomarse unos minutos para darse a conocer y saber quien sos vos Alumno, redundará en una mejor capacitación y formación.

lunes, 16 de marzo de 2009

Ayudar a pensar

Ayudar a pensar, ese debe ser uno de los objetivos primordiales de quienes transmiten conocimientos. En el sistema bomberil, donde la vida de las personas están en juego, tanto la de aquellos a quienes socorremos como la de quienes vamos en calidad de socorristas ó rescatistas, ayudar a pensar a quien le estamos enseñando es primordial.
Esto se basa en un concepto único, totalmente valedero y que no es rebatible bajo ninguna forma: podemos ser parecidos, más ningún ser humano es igual a otro.
De allí, teniendo en cuenta dicho concepto, es que debemos ser lo suficientemente coherentes y, a su vez, carentes de egocentrismo, para activarles a todos y cada uno de los alumnos la capacidad de pensamiento.
Ellos no ven lo mismo, no sienten lo mismo, no saben lo mismo... las intensidades pueden ser mayores o menores, difícilmente y en forma ínfima iguales.
Hay que incentivarlos a pensar, a no ser autómatas, a discernir, a buscar nuevas respuestas, a identificar nuevos y mejores procedimientos que coadyuven a lograr en menor tiempo los objetivos con un menor riesgo.
Y para ayudarlos aún más a pensar, tengamos en cuenta una cuestión básica de las comunicaciones: saber escuchar.