Los sobrevivientes son siempre los que están en mejor forma
Por Michael Perry – Bombero Voluntario de New Aurburn – Winsconsin – USA
Fuente Revista Men`s Health – Año 12 – Nº 8
Años atrás, 104 bomberos estadounidenses perdieron la vida durante el cumplimiento de su deber. No existe en el mundo sacrificio más terrorífico o noble que dar la vida en un intento de salvar a otro ser humano del infierno, algo en lo que siempre pienso cada vez que escucho una sirena.
Pero la vida es muy diferente al cine, y cuando estoy arrastrando una manguera por una escalera llena de humo, sé que estoy corriendo el mayor peligro cuando comienza a faltarme el aire, y el corazón golpea el esternón como una carga de ropa puesta de cualquier manera dentro de la secadora. Sólo basta agregar que aproximadamente la mitas de esos 104 bomberos fallecieron porque sus corazones no soportaron.
El ataque cardíaco es el enemigo principal de los bomberos y lo ha sido durante años (aproximadamente el 44% en cifras que datan de 1984).
Después del infarto, la causa más común de muerte (entre el 20 y 25%) lo constituyen los accidentes de tránsito cuando se responde a una emergencia, o durante el regreso al cuartel después de atender la misma.
Si bien las crepitantes llamas o el desplome de un rascacielos son nuestros adversarios mortales, los antagonistas más encarnizados son menos mundanos. En la extinción de incendios, como en la vida, el espectáculo oscurece la realidad. Los profesionales bien entrenados, provistos del mejor equipamiento y las almas más valientes salvan vidas, pero también salva vidas hacer ejercicios regularmente y usar el cinturón de seguridad.
domingo, 21 de septiembre de 2008
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